Gordas…. ¡Y que!
Recientemente se publicó una foto de Julia Roberts, con kilos de más y bueno, causó revuelo que la Mujer Bonita luciera una silueta más gruesa, que no por ello menos atractiva, lo que no tiene nada de malo, como malo sí fue el momento que pasó la descalificada Cynthia de la Vega, quien fue destituida como representante de México en el Certamen Miss Mundo, ahora sí que ¡por razones de peso!
Y hablando de peso la que no se midió en ese sentido fue Sinead O´Connor, la otrora espigada y revolucionaria cantante que se rapó, destacando sin querer, tal vez, sus finos rasgos al compás de su éxito: Nothing Compares 2 U y que en el colmo de una audacia e irreverencia absolutas, rompió una foto del Papa argumentando que era “el enemigo”. Pacifista, activista y altruista, Sinead dejó de pelearse con la báscula y ahora ya no la toma en cuenta, pues de acuerdo a las imágenes que le han sido tomadas en este 2011, nada queda de aquélla joven de enormes y expresivos ojos, ahora ha tomado su lugar una mujer obesa, con un peinado cursi, que pese a que trae tremendo tatuaje en su enorme brazo, no parece una mujer de este tiempo.
Otra que también ha luchado hasta el cansancio por bajar de peso es Eugenia Cauduro, la modelo y actriz, quien fuera durante un largo tiempo imagen de un canal de popular televisora, donde salía con atuendos prehispánicos y toda la cosa, además de incursionar en las “telenoverlas”, ha sufrido en carne propia los embates del tiempo y de su suerte, por cierto no muy buena, pues ha pasado por crisis sentimentales, divorcio, se dice que la han llevado al sobrepeso. El caso es que Eugenia Cauduro sí ha tenido problemas, pero justo es reconocerle que no lo ha ocultado, por el contrario, los ha enfrentado y aunque ahora no es ya la estilizada modelo, sí es una mujer madura que sabe lo que cuesta llegar a una meta.
Y hablando de metas o mejor dicho netas, la que mejor las suelta, es nada menos que nuestra diva del feminismo nacional-musical: Lupita D’Alessio, quien por cuestiones de salud subió de peso de una manera alarmante, sin embargo nadie la mueve de su trono: el de la mejor intérprete de este país, como ella se ha autoproclamado y con lo que estoy de acuerdo. Y es que aunque ya nada queda de esa Lupita dulce que cantaba “Era una vez un poeta que amante” o “Mi corazón es un gitano”, sí tenemos a una Lupita genuina en todos aspectos, madura, que ha sido ave de todas las tempestades, que buenas o malas, con sus acciones y decisiones hizo su propia leyenda y ha sido tan grande, como para sobrellevarla en vida.
Otra guapa mujer que ahora es una señora que practica una religión a la que le es absolutamente devota y que ha encontrado en ella su anhelada paz es la ex esposa del Príncipe de la Canción, claro, Anel Noreña. Quien fue actriz en los años 70 y quien se lanzó a escribir un libro donde puso a detalle, todo lo que le dictó su corazón en cuanto se refiere a su relación con el intérprete de “El triste”. Lo triste es que ha hecho declaraciones muy desangeladas, entre ellas, cuando dijo que sí, que se había dedicado a un oficio muy antiguo. No había necesidad, señora. Como dice justamente José José “Ya lo pasado pasado”. Lo que sí, y aunque nadie lo recuerde por dar cabida a estas tremendas habladurías, es que Anel fue una belleza sensual, carismática y emblemática, de una época en la que llorar maquilladísima, no hacía desmerecer en absoluto a las pestañas postizas.
Otra que se ha disgustado con las dietas y las hace una y otra vez, baja y sí baja, pero vuelve a subir es la talentosa Angélica Vale, quien en la época de La fea más bella, llegó a tener una figura envidiable, después llegaron a su vida acontecimientos importantes, como su boda y pues actualmente recuperó peso en grande, pero como digo e insisto, la Vale, ¡lo vale!
¿Quién no recuerda a Pandora? Las que han anunciado su retiro tantas veces, que ya hasta se nos olvidó. Y que cada vez que sacan un disco, les va rebien. Pues una de sus integrantes, Isabel Lascurain, que si bien siempre ha tenido una voz hermosa, siempre tuvo también, diferencias con la báscula. Recuerdo que incluso, una vez que adelgazó, se convirtió en el atractivo visual del trío. Sin embargo, al paso del tiempo y con la maternidad, pues le pasó lo que a veces pasa con los ríos, reconocen su terreno y ahí se quedan. Así es como le sucedió a Isabel, que si bien encanta en su programa de TV Las netas divinas, no esconde y por el contrario, muestra valiente su madura belleza, de amplia, pero muy amplia figura.














